A los conciertos que dan los fuelles
Protestadores en sus gemidos,
Se están luciendo con sus quebradas
Los compadrones en el lugar.
Y las chirusas endomingadas
En sus miradas tienen el brillo,
De la alegría que ha derramado
El tango rante y sentimental.
En medio del conventillo
Se ha parado un compadrito,
Que contempla de hito en hito
Toda la gente en su excitación.
Nada le importa que allí se baile
Él a bailar no ha venido,
Busca a aquella que lo ha herido
En medio del corazón.
Y cuando encuentra a la traicionera
A la ladrona de su ilusión,
La mano crispa con ansia fiera
Sobre la masa de su facón.
Y como un tigre sobre su presa
Salta ligero y asesta un tajo,
Que roja marca deja sangrando
Y el tango muere en el bandoneón.
Y luego, sin darse prisa
Apartando a los curiosos,
Se retira receloso
Ante un murmullo de admiración.
Pero apenas dio algunos pasos
Se volvió y con arrebato,
Les gritó de puro guapo:
“Me he cobrado su traición”
Te pasaste treinta abriles de una esquina a otra esquina
sin saber que era una mina, ni una copa, ni un café.
La yugabas como un burro y amurabas meneguina
practicando infanteria de tu casa hasta el taller.
Futbol, timbas y carreras eran cosas indecentes,
solo el cine era tu vicio... si podias garronear.
Y una vuelta que asomaste los mirones por Corrientes
al marearte con las luces te tuvieron que auxiliar.
Hijo de "Quedate quieto" y la zaina "No te muevas",
nunca, nunca te rascaste ni teniendo sarampion...
Flor de chaucha que en la esquina no ligaste ni una breva
porque andabas como un longhi chamuyandolo al boton.
No tenias ni un amigo, "que el buey solo bien se lame",
segun tu filosofia de amarroto sin control.
Y amasabas los billetes como quien hace un salame
laburando de esclavacho, como un gil, de sol a sol.
Hoy te veo engayolado... Te chapo una solterona
que podria ser tu nona y que es toda tu pasión...
Y seguis amarrocando para que ella, tu monona,
se las de de grand princesa a costillas del chabon.
En el banco de la vida al final siempre se pierde,
no hay mortaja con bolsillos a la hora de partir.
Vos que no sabes siquiera de un final "bandera verde",
aclarame, che amarroto... para que queres vivir?
Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina.
Uno va arrastrándose entre espinas, y en su afán de dar su amor sufre y se destroza, hasta entender que uno se ha quedao sin corazón.
Precio de castigo que uno entrega por un beso que no llega o un amor que lo engañó; vacío ya de amar y de llorar tanta traición...
Si yo tuviera el corazón, el corazón que di; si yo pudiera, como ayer, querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos, que hoy me gritan su cariño, los cerrara con mis besos sin pensar que eran como esos otros ojos, los perversos, los que hundieron mi vivir...
Si yo tuviera el corazón, el mismo que perdí; si olvidara a la que ayer lo destrozó y pudiera amarte...
Me abrazaría a tu ilusión para llorar tu amor...
Pero Dios te trajo a mi destino sin pensar que ya es muy tarde y no sabré cómo quererte.
Déjame que llore como aquél que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte.
Pura como sos, habrías salvado mi esperanza con tu amor.
Uno está tan solo en su dolor... Uno está tan ciego en su penar...
Pero un frío cruel, que es peor que el odio, punto muerto de las almas, tumba horrenda de mi amor, maldijo para siempre y se robó toda ilusión.
Adiós, que me voy llorando, me voy llorando y te dejo. Y aunque no te vuelva a ver, con la esperanza me alejo
¡Ay, sí, sí! ¡Ay, no, no! Ingrata, me has olvidado ¡Malhaya tu corazón!
¿Dónde están los juramentos que me hicistes una tarde? Todo lo ha llevado el viento, y en una forma cobarde ¡Ay, sí, sí! ¡Ay, no, no! Y en una forma cobarde mataste mi pensamiento.
Ingrata, mal pagadora y mala de sentimientos, que si algo hay que me devora, es el arrepentimiento
¡Ay, sí, sí! ¡Ay, no, no! Es el arrepentimiento de haberte amado hasta ahora.