DEFINICIONES DE TANGO

ES UN SENTIMIENTO QUE SE BAILA.
UN COMPROMISO DE DOS CUERPOS Y DOS ALMAS QUE NO DURA MÁS DE 4 MINUTOS.
NO ES UN BAILE ES UNA OBSESIÓN.
ES LA COMPENETRACIÓN TOTAL Y ABSOLUTA DE DOS PERSONALIDADES DIFERENTES QUE SE UNIFICAN EN LA COMUNIÓN DE LA DANZA.
EL TANGO ES GARDEL.

GARDEL, ROSITA MORENO Y COMPAÑEROS

GARDEL, ROSITA MORENO Y COMPAÑEROS
PELICULA "EL DIA QUE ME QUIERAS"

CONCIERTOS ATORRANTES

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RASCASUELOS

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MARADONA Y GARDEL

MARADONA Y GARDEL

ORQUESTA EL ARRANQUE

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BUCHON

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EN CHACARITA

EN CHACARITA
TUMBA DE CARLOS GARDEL

BOMBONERA

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PIOLA

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EN PUERTO MADERO

EN PUERTO MADERO

EL DIA QUE ME QUIERAS

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miércoles, 18 de mayo de 2016

GARDEL Y BARCELONA

GARDEL mantuvo una intensa relación con la capital catalana desde su debut europeo el 5 de noviembre de 1925 en el Teatro Goya, que le reportó un gran éxito. Visitó al menos cuatro veces la ciudad y fue donde grabó sus primeros discos con tecnología eléctrica –es decir, con micrófono–, en los estudios Odeón. Actuó en escenarios como el Palace y cantó en directo por la radio. A diferencia de otros artistas contemporáneos, que recalaban en Barcelona sólo unos días, las estancias de Gardel en la ciudad se alargaban varias semanas, durante las que participaba en la vida social de la ciudad.
TEATRO GOYA DONDE DEBUTÓ CARLOS GARDEL EN 1925
"En Barcelona tenía grandes amistades, como el futbolista Samitier y el pintor Santiago Rusiñol", explica el periodista y escritor Hector Oliva en su libro Vint històries de la Barcelona americana… i una pregunta descarada(Editorial Base, 2011). "En 1929 programó diez días de actuación en la ciudad y acabó prorrogando su espectáculo más de 40 días", prosigue. Su última visita a Barcelona fue en julio de 1932, tres años antes de su muerte en un accidente aéreo en Medellín.
Horacio Ladrón de Guevara, cantante y actor argentino especializado en tangos, destaca el inmediato éxito que tuvo Gardel y su introducción en la alta sociedad de la ciudad: "Enseguida se vinculó con la intelectualidad de Barcelona, que ya conocían sus canciones cuando desembarcó en Barcelona por primera vez". "Tuvo muy fácil acceso a estos círculos por su incipiente fama, pese a que él nunca presumió de ser un hombre culto. Era un gran tenor, con una voz incomparable, pero componía las canciones silbando porque no sabía solfeo y muchas de sus letras más conocidas son de su amigo Alfredo Le Pera", apunta.
En la misma línea, el periodista Xavier Febrés –autor de una monografía sobre Gardel y Barcelona– señala que pocos días después del debut en el Goya actuó en casa de Isabel Llorach, esposa del pintor Ramón Casas, en agradecimiento por la cena de recibimiento que ella le había organizado en el restaurante Ribas de la Gran Via, a la que asistieron personalidades de la alta burguesía local.
Ladrón de Guevera, afincado en Barcelona desde hace años, resalta también la popularidad que alcanzó el tango en la ciudad gracias a Gardel: "Arraigó con mucha fuerza y persiste, hay muchos locales que lo programan habitualmente. Por ejemplo, el bar Pastís, al final de La Rambla, ofrece noches de tango cada miércoles desde hace 40 años, a las que acudía toda la gauche divine en los 80, como los escritores Terenci y Ana María Moix". "Muchos artistas barceloneses, como Mayte Martín o Dyango, tienen canciones de tango", agrega.  "Y luego está toda la influencia de Gardel en las 'canciones de ida y vuelta', la música popular que los exiliados catalanes y españoles trajeron a América Latina y la que se llevaron consigo al regresar tras la dictadura", apostilla.
"En Barcelona el tango despertó un interés enorme, se llegaron a editar revistas semanales incluso, y el artífice de esta fiebre fue sin ninguna duda Gardel", concluye Roberto Daus. "Sin embargo hay una desidia incomprensible con la promoción y el apoyo a manifestaciones culturales como ésta, que nos unen y que interesan…", suspira.
El día que me quieras // la rosa que engalana // se vestirá de fiesta // con su mejor color…, cantaba Gardel en una de sus canciones más recordadas. Sería sin duda una buena banda sonora si algún día, en efecto, Barcelona le volviera a mostrar su estima al rey del tango con un emplazamiento digno y visible para el vilipendiado monolito. Los profanos del género podrían descubrirle y los amantes del tango podrían acudir a visitar al maestro. Incluso, si gozara de un poco de espacio, podría acoger algún acto del festival del tango barcelonés que lleva su nombre. Pero todo ello, claro, deberá esperar al día que Barcelona le quiera.